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La Coctelera

chavela

Y, sin embargo, se mueve

19 Mayo 2009

18.000 amaneceres

Ayer una de mis tías me dijo que ha visto 18.000 amaneceres y lo peor, me decía, es que no ha disfrutado ninguno porque siempre pensó que el amanecer ideal estaba esperándola en algún otro momento del futuro, pero no ha habido nada más, ninguna emoción inesperada ni definitiva, su día a día ha sido todo y ahora, cerca de su cumpleaños, piensa que se le ha pasado la vida mientras asumía que todavía le quedaba tiempo, que la vida no era eso, esa serie inacabable de días iguales, sino que había otra cosa, algo más, que la esencia de la felicidad estaba esperándola agazapada en alguna parte, escondida y esperándola, mientras ella deseaba con todas sus fuerzas encontrarla y así día tras día hasta sumar 18.000.

Casi medio siglo resumido en una cifra tan exagerada y ridícula. Una vida entera de penas y alegrías, de sinsabores y felicidad, siempre bordeada con los punzantes picos de la esperanza y la desesperación, una vida de trabajo, de sol y de lluvia, de mar mediterráneo y arena que quema bajo los pies; las coletas para ir al colegio muy apretadas, tanto que tiran de la piel de la cara; la rayuela con las amigas en la calle; hace demasiado calor; la primera menstruación como algo místico y secreto; las monjas me dan en los dedos con la regleta de madera si me equivoco en el piano, pero estoy contenta porque las vecinas dicen que soy la más guapa del barrio y me sale un novio, el primero, que escribe unas cartas muy mal escritas, pero que me hacen más ilusión que un poema de Neruda y es viernes y hoy puedo salir a tomarme un helado a la plaza y luego vamos al cine; ya es casi verano, he terminado el bachiller y quiero ir a la universidad, pero no puedo: las mujeres no estudian, se casan. Unas vacaciones en Mallorca, la piel dorada por el sol y un tinte que no queda bien porque es demasiado rubio y no sé cocinar y no sé qué hacer. Recién casada y un marido que no está nunca en casa, me paso los días bordando y los hijos que no llegan y cuando llegan sen van antes de nacer, un aborto y otro, ‘el útero es infantil, no se ha desarrollado'. Y un día y otro, demasiada ropa, en la habitación de los niños voy a hacer un despacho. Mi madre ha muerto, murió ayer. Y, como Juana la Loca, mi madre ha muerto, mi marido me engaña, mi madre ha muerto, mi marido... tengo ganas de gritar, pero no grito, me tomo un ansiolítico. Él tiene una hija, mi marido es padre, pero yo no soy madre, a mí nadie me llorara cuando me entierren, nadie pondrá en la lápida: ‘Tus hijos no te olvidan' Y llega el divorcio, el primero del barrio. Y otras mujeres me miran con lástima, como si tuviera una enfermedad incurable, y redoblo los ansiolíticos y cuando no me hacen efecto me paso a los anti-depresivos, me tomo uno y me duermo, pero ya no, ahora necesito más de uno. Y pienso en adoptar un niño, pero no me atrevo porque estoy sola y pienso que lo haré más adelante, cuando me encuentre mejor y ese momento no llega. Y de pronto, me miro al espejo y no sé cómo ha ocurrido, la piel se me ha caído, tengo los ojos cansados y el pelo sin brillo, ¿pero cómo ha pasado esto? ¿Dónde está mi juventud?

Me siento igual que cuando llevaba coletas, era tan guapa, tan guapa y por dentro no he cambiado, pero el espejo no miente, no cabe duda, 18.000 amaneceres y sé, por primera vez sé más allá de toda duda, que se me ha escapado la vida mientras la esperaba, se me ha evaporado entre los dedos como si fuera agua y hay tantas cosas que quería hacer y nunca he hecho, y ya no hay tiempo, ya no hay tiempo y descubro una verdad esencial que solo descubrimos cuando ya no queda tiempo para disfrutarla: La felicidad se encuentra escondida en la sala de espera de la felicidad.

 

Tags: vida

servido por chavela 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

cafe-paris

cafe-paris dijo

Uff, mucha emoción en esos amaneceres. Felicidades por el relato y muchas felicidades a tu tía. Esperando tanto de la vida no tuvo tiempo de disfrutarla, regalale un amanecer. Un beso.

19 Mayo 2009 | 06:17 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Temo llegar a esos 18,000 amaneceres esperando que algo mágico suceda, y no llegue a suceder. A veces concuerdo con eso q muchos dicen: "hay q vivir el día a día pensando será el último" pero no sé, siento que hay algo mucho mejor esperando ser descubierto por mi. ¡Jé! posiblemente esté equivocada y mañana me lamente. Mientras, ocuparé mis energías en otras cosas que también tienen muchísima importancia. En el terreno sentimental seguiré esperando que algo suceda. ¿Si no sucede? Asumo el riesgo.

Amiga, un besito y me encantó leerte. :)

19 Mayo 2009 | 08:15 PM

alejandrita

alejandrita dijo

Chavela, qué gran historia. A cuántas personas no les habrá pasado algo parecido. O al menos a aquellas que sí llegaban a imaginar que el mañana traería algo mejor, porque también cuántos no ha habido que han vivido sus vidas como una retahíla de días sin ilusión por algo mejor.

Por otra parte, en esa generación de mujeres como la del relato todo era más difícil y los sueños estaban en todo caso mucho más limitados. Así que nosotras tendríamos que alegrarnos de no tener cortapisas ni a la hora de estudiar, ni de elegir ni de encontrar pareja.

La felicidad se encuentra donde menos se espera y, con un poco de suerte, hay momentos de felicidad en cada día. Momentos que pueden durar un poco más o un poco menos, pero momentos de luz que alegran el día y ayudan a sobrellevar todo lo demás, acabando de a poquito con la oscuridad de las dificultades del día a día.

Vaya, cuanto menos quiero escribir, más escribo... Perdón por un comentario tan largo y de nuevo te digo que está muy bien escrito este post. Besos.

20 Mayo 2009 | 11:40 AM

chavela

chavela dijo

Hola a todas,
Café- París,
Le vamos a regalar más o menos eso, unos días de relax en un balneario para que tenga tiempo de disfrutar. Muchas gracias por tu visita.
Un beso

Ale,
Es el deseo, el deseo, que decía un amigo. Supongo que todos esperamos eso, que algo suceda, que haya algo más, lo importante es no olvidarse de vivir durante la espera y, conociéndote, seguro que vives, luchas y haces la vida de los otros un poquito mejor, así que no creo que llegues a esa edad sintiendo que no has vivido
Un abrazo muy fuerte

Alejandrita,
Muchas gracias, me alegro que te haya gustado el post. Y no te preocupes por la longitud del coment, es precioso todo lo que dices y tienes razón, hay momentos de luz cada día o, por lo menos, deberíamos intentar que los haya
Un besazo

20 Mayo 2009 | 05:25 PM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

Lo que mas miedo nos debería dar, no es el tiempo que pasamos en esa sala de espera, ansiando a que llegue esa esencia mágica de la felicidad.

Lo que de verdad debería tenernos asustados, es la posibilidad de perder ese momento, por la apatía o el cansancio que nos dá la propia espera o porque no nos parece digno de nuestro sueños y metas.

Nunca nadie sabe donde puede estar, eso lo maravilloso de la vida.

Un beso

21 Mayo 2009 | 01:50 PM

chavela

chavela dijo

Hola, Rosa
Sí, eso da miedo, que la felicidad esté delante de nosotros y la dejemos pasar por no considerarla digna de nuestros sueños... Hay una máxima que no recuerdo donde leí y dice: 'Cuando los sueños al fin se realizan no hay nada que esté más alejado de la realidad' Ninguna realidad por buena que sea será jamás digna de nuestras fantasías, así que es mejor saborear la vida como viene, con sus cosas buenas y malas.
Otro beso para ti y gracias por la visita

21 Mayo 2009 | 05:02 PM

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Sobre mí

No hay mucho para contar sobre mí, soy una persona normal con mis desequilibrios y mis traumas, pero también con mis momentos de sensatez y hasta de felicidad. Amo el cine y la lectura, con una buena novela entre mis manos me olvido del mundo. Y Odio el invierno y el frío, me gusta el sol, los días claros y luminosos, el mar y el calor.
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