Uno de esos días
Hoy es uno de esos días. Un día para no hacer nada, quedarse quieta y no sentir, no tocar, no mirar. Permanecer en silencio y desaparecer como la luz en el ocaso. Ese es el mejor momento de días como hoy, en el crepúsculo todo se desdibuja y pierde su contorno como si una suave bruma se hubiera apoderado del mundo, y todos los seres parecen perder su terca condición de seres y las montañas, que ahora veo desde el balcón, parecen menos montañas y más sombras sin consistencia, y la habitación va adquiriendo una tonalidad gris que lo funde todo con la ecuanimidad propia de la oscuridad y de la muerte. En ese momento, Yacko, normalmente tan activo y dependiente, se acuesta a mis pies a esperar que la noche lo cubra todo, cansando talvez de un día de soledad en el que solo me ha visto para que lo lleve por medio mundo atado a una correa o eso le parecerá a él después de nuestros maratonianos paseos con sus patitas tan pequeñas.
Yacko es un bebé de algodón, que en días como hoy me mira sin entender, pero se sienta a mi lado y me lame las manos para consolarme o se deja acariciar con la misma actitud de quien concede un favor que vale una vida y me mira con sus ojos de sabio antiguo, como si él supiera algo que nadie más sabe, como si llevara dentro la sabiduría de toda la historia del universo.
Todo el que haya mirado de verdad a los ojos de cualquier animal sabe que llevo razón porque en el fondo de su mirada hay algo indescifrable y pretérito, algo que no es instinto, aunque en ocasiones parezca rozar la crueldad o revestirse de una tristeza infinita, algo que es en realidad una sapiencia atávica y esencial, un conocimiento que ha existido siempre, aunque nos esté vedado y no tengamos palabras para nombrarlo, algo que persiste en el espíritu de mi perro igual que la sangre continúa latiendo porfiada bajo nuestra piel y todos los seres se mantienen tercos en su condición de seres, un secreto inescrutable para nosotros, contumaces humanos, que no entendemos nada, que confundimos el instinto con la crueldad, la naturaleza con lo esotérico, el amor con la dependencia. Un secreto que de ser desentrañado talvez desvelaría un misterio insondable que le diera al fin sentido a nuestra vida. Hoy es uno de esos días, pero mañana mejor, seguro.

Gustav Klimt, 'El árbol de la vida'

Vincent Van Gogh, 'Noche estrellada'






abril-ale dijo
Disfruta tu tarde. Yo la tengo apretada con mis estudios, pero bueno sigamos adelante.
Besitos. :)
13 Mayo 2009 | 11:46 PM