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La Coctelera

chavela

Y, sin embargo, se mueve

17 Septiembre 2008

Sobre mis fantasmas, supongo

Esta mañana me ha parecido que no iba a amanecer. Tan oscuro estaba el día y tan poco acostumbrados estamos aquí a que nubes de tormenta escondan el sol, que he creído que por algún misterioso motivo el despertador había sonado una hora antes, pero no era así y, aterrorizada, me he quedado mirando el cielo, expectante, como parecía estar la propia naturaleza, con la taza de café caliente aún entre las manos.

Me ha dado miedo, sí, como si presintiera algo lejano y oscuro avecinándose. Hacía mucho tiempo que no teníamos un día tan lúgubre, que yo recuerde en todo el invierno pasado no hubo ni un solo amanecer tan oscuro y triste, puede que el anterior tampoco.

Me he acordado entonces de otra mañana igual, de hace diez años, en la que el amanecer pareció retrasarse hasta que las nubes descargaron la tormenta sobre nosotros y hasta los pájaros, mudos y escondidos, esperaban la llegada del sol para revivir.

Esa mañana, como la de hoy, el silencio, antes de que empezaran a pasar madres con sus niños al colegio y coches apresurados, era sobrecogedor. Aquel día no tuve tiempo de disfrutarlo y solo mucho después, cuando ya el trauma del dolor había ido disminuyendo, me di cuenta de que la naturaleza había parecido conjugarse con nuestro estado de ánimo, en una suerte de confabulación que evitara un ambiente agradable y alegre de sol cuando nuestras almas estaban oscurecidas por uno de los dolores más terribles que me ha tocado pasar en la vida.

Sin embargo, cuando el dolor cedió un poco, dio paso a algo más terrible, la culpabilidad, pero ya para entonces el sol había vuelto y el cielo había dejado de compadecerse de mí.

“Pesan los muertos”, me decía una persona muy querida que también se fue para allá, “porque siempre quedan cosas que decir, cosas por hacer” Es cierto. Pasada la ineludible añoranza y el dolor del recuerdo, cuando ya somos capaces de evocar buenos momentos sin sentir que el alma es desgarrada por mil punzantes agujas, cuando ya solo nos queda amor por la persona que se fue y aceptación ante su marcha inevitable, llega enigmática y confusamente el remordimiento, como una sombra, por el peso lacerante de todo aquello que debimos haberle dicho, porque se fue sin saber “esto”, porque quizá no recordaba ya lo mucho que lo amábamos, porque se nos olvidó decirle qué tan importante había sido en nuestras vidas, porque siempre aplazábamos el abrazo o la tarde de paseo que esa persona deseaba y que, ahogados en un mar de obligaciones, nunca pudimos darle.

Eso también se pasa, nos consolamos pensando que lo sabía, que es una necedad pensar que él ignorara que lo amamos. La culpa, como todo en realidad, pasa con el tiempo, aunque en el fondo nada se olvide.

Siempre queda doliendo algo dentro, como un fantasma quejumbroso que solo viniera a presentarse mañanas como la de hoy, para recordarnos que no siempre fue así nuestra vida, para que no olvidemos. Molesta sin saber cómo ni porqué, se acomoda a nuestro lado y nos perturba como una piedrecita en el zapato o un malestar físico leve, que no fuéramos capaces de situar con exactitud.

Nunca volvemos a ser los mismos, aunque en apariencia lo parezcamos. Nunca volvemos a reír con la misma risa ni a llorar con las mismas lágrimas. Solo la risa de los niños es absolutamente sincera, solo su felicidad es franca y sin matices porque solo ellos ignoran el excesivo y trágico dolor que trae aparejada la muerte.

El mes que viene hace 25 años que murió mi madre. Mi padre, felizmente casado por segunda vez, me dice en ocasiones que aún sueña con ella y que hay veces que cree verla incluso despierto.

Murió recién casada, cuando yo tenía muy pocos meses de vida. La muerte me ha perseguido desde mi nacimiento como un amante pertinaz, pero ahora, después de un cuarto de siglo de convivencia, ya somos amigas. Me saluda cuando pasa a mi lado y hablamos horas interminables sobre el porqué de las cosas. Nunca me ha revelado los secretos que yo desearía desentrañar, pero me sonríe cuando la sorprendo observándome y ya no tengo miedo de sus miradas. He aprendido a aceptarla como algo inapelable y no del todo terrible.

La muerte ha estado tan a mi lado y tan desde siempre que muchos pensaron que yo nunca llegaría a nacer. El milagro de mi vida se lo debo completamente a mi madre, que decidió que yo naciera, a pesar de todo.

Pero no es de ella de quien hablo en este post o al menos no completamente; cuando ella se marchó, yo era un bebé de pocos meses y no soy capaz de recordarla. Ese olvido inexorable de los niños también me ha atormentado en ocasiones. ¿Cómo es posible que no recuerde ni su voz ni una sola de sus miradas? ¿Cómo es posible?

No sé porqué me ha dado por pensar en todo esto, debe ser que está muy triste y oscura la mañana.

servido por chavela 17 comentarios compártelo

17 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lascosasdepepe

lascosasdepepe dijo

son tus sentiemientos.. un abrazo.

que pases una buena tarde.

17 Septiembre 2008 | 05:17 PM

arub

arub dijo

chavela no te preocupes bajones, tenemos todos, arriba ese animo, y deja a los fantamas

17 Septiembre 2008 | 06:09 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Las pérdidas. Siempre algo dentro de nosotros se rebela ante esas pérdidas dolorosas y nos hace preguntar ¿por qué? Cuando enfrenté la pérdida de mi abuelo que es hasta ahora la única pérdida física que he enfrentado, pensé que estaba preparada (casi dos años atrás) pensé erróneamente y estúpidamente que tanta teoría me ayudaría a enfrentar esa situación, pero no. Experimenté dolor, rabia, desolación, tristeza, soledad.

Es a medida que va pasando el tiempo que la resignación llega poco a poco, siempre le extraño, recuerdo su risa, su voz autoritaria, pero a la vez su risa tierna. Entiendo ese sentimiento y sé también de días grises y tristes.

Un abrazo fraterno amiga.

17 Septiembre 2008 | 08:35 PM

lupita mosso

lupita mosso dijo

Chavela, te com-prendo perfectamente; yo quiiero que mis nietas hagan lo que estas haciendo, con tu mamá; que se relacionen con ella, de alguna manera, claro ellas estaban más grandes y les dejo muchos recuerdos, es el más chico y quiza la niña, de seis años igual pierda la memoria en cuanto a recuerdos; ella la chica todavia duerme con la foto de ellos bajo su almohada; hoy cumple en octubre diez años y tres de muerta su mamá; tiene doble perdida por su salud. Rubencito que solo tenía tres años y medio fué deseadisimo, despues de cuatro niñas nació él; yo le platico la historia; Chavela, sigue hablando con ella, que en verdad te escucha, yo en la naturaleza trato de verla a ella y a él; los dos eran mis hijos, en la libelula, o un colibrí, creo que me mandan un beso de aliento, y nadie, me quita ese consuelo; aunque me digan, cierra circulo, los cierro, pero hay días como este tuyo, que se habren y debe ser así, el misterio es eterno, te lo dice alguien que tiene fe; pero la fe no me quita el dolor; solo lo apacigua; y puedo ser la más dispuesta a aceptar lo que tenga que vivir, pero el día que me digo hoy estoy triste, me abrazo, y sin ser masoquista, tengo mi hora de dolor, y luego a destapar el sol. somos humanos. cuando veo a mis nietas tratando de salir adelante echandole las ganas a ser felices, me siento pagada, por estar alentandolas a vivir en plenitud, eso les toco vivir. Tú que solo en fotos la recuerdas, escribele, ella, estara en tu alma, y corazón todos los dias de tu vida hasta el re-encuentro; yo le pedía a Dios que viviera uno, el que fuera, para que les protegiera, no fue así; claro que me enoje, y me aferre a mi fe; mi marido dice que me envidia, porque el no la a soltado; pero lo que no sabe o no entiende es que el dolor es el mismo; y tienes razón, nunca volvemos a ser los mismos; yo soy una oersona positiva y alegre de naturaleza, pero mi alegria se a opacado, solo las personas que me conocen bien se dan cuenta; no amargado, es diferente, disfruto de salir con mi esposo, tomar un buen vino, a mis amigas que aunque estan lejos me acompañan, (yo me vine a otra ciudad) pero tengo a mis hermanas, que me ayudan, sin esperar nada a cambio, amaban a mi hija era la sobrina mayor; la prima mayor, la nieta mayor, tenia un lugar especial en sus corazones. Chavela yo te acompaño en este tu día de melancolia; en verdad que lo hago, te mando un gran abrazo que sea de pedacito de madre. tu amiga
PD: Cuando das la vida por alguien, es una heroína
y no hay nada en está vida que valga más que morir
por el otro por amor. eso es tu mamá.

17 Septiembre 2008 | 09:27 PM

ZART

ZART dijo

HOLA
chave pues ,me gusto tu
post
jejeje
tambien me gusto el comentario sobre
mi blog eso de ser española eemm no
te podria decir como me sentiria yo en esos casos nunca loe vivido
bueno 2 abrazos...para ti

18 Septiembre 2008 | 12:11 AM

laurencia19

laurencia19 dijo

Hola, lo lamento mucho, alguien te dirá: son lecciones que debes aprender, pero duele, duele mucho, duele siempre, no es cierto que se supere, sólo se aprende a vivir con ello...pero recuerda...mañana nuevamente brillará el sol, cantará el ave y volará la mariposa, siempre habrá una razón para seguir...
Muchos cariños.

18 Septiembre 2008 | 01:53 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Chavela:))
Las palabras que nunca llegamos a decir, a veces, pensando que no es el momento, otras, creyendo que nos sobrará tiempo para hacerlo. Reservándolas quizá para cuando lleguen esos días futuros en que ya no quede nada de que hablar. Guardándolas como se guardan restos en el congelador, "por si acaso", "porque me da pena tirarlo", "porque ahora no es tiempo"...
Y no nos damos cuenta en ese momento que igual no existe ese futuro. Y las palabras no dichas se quedan ahí, quemando, sin que sepamos bien qué hacer con ellas, porqué no hablamos, porque no rectificamos... Es curioso: son palabras omitidas. Entonces, ¿porqué, si no las pronunciamos y no pudieron herir a nadie... nos hacen tanto daño...???
Y, sí, es cierto que a veces se diría que el clima, y la luz, y el aire... se confabulan para acompañarnos, hacernos recordar ú olvidar...

Seguro que tu madre nunca ha dejado de estar a tu lado. Y seguro que nunca dejará que estés sola.

Un beso grande y un abrazo fuerte:))

18 Septiembre 2008 | 02:19 AM

Bérnicus

Bérnicus dijo

Es que la muerte, aunque no la conozcamos tan bien como por desgracia tú la conoces, ni la hayamos tenido tan cerca como tú has estado de ella, es ineludiblemente compañera de nuestra vida, esa vida a lo largo de la cual vamos indefectiblemente perdiendo seres queridos, familiares y conocidos, caídos bajo la filosa hoja de su guadaña. Aún más, la muerte es nuestro destino inexorable, nuestro fin anunciado y cierto, pues toda muerte es cierta, solo el momento permanece oculto...

Siento que hayas pasado por tan duras experiencias. Pero intuyo por el tono de tu artículo que éstas te han fortalecido. Así al menos has sacado algo bueno de un gran mal. Te mereces un fuerte abrazo que me gustaría enviarte con todo mi cariño.

18 Septiembre 2008 | 05:14 AM

1971

1971 dijo

la muerte es cojonuda si juega a las cartas conmigo todos los dias, es una cachonda.

18 Septiembre 2008 | 11:42 AM

isabel61

isabel61 dijo

Qué malo es el otoño, cómo revuelve los sentimientos. Los días son más cortos, oscurece antes y esas borrascas nos llevan directamente a los rincones más tristes de la memoria. Siempre habrá una nube un nublado o un día de lluvia que nos haga recordar a un ser querido que ya no está. Parecen días reservados para ellos. Cuando empiezan las primeras lluvias, ese olor a tierra mojada, ese frío húmedo que se nos mete en el cuerpo nos dice que no estaremos aquí eternamente.

Hasta que no nos mentalicemos de que el verano se acabó, esas sensaciones desagradables nos acompañaran cada día.

Un besote guapa

18 Septiembre 2008 | 11:49 AM

chavela

chavela dijo

Pepe,
Otro abrazo grande para ti, gracias por pasarte

Arub,
Muchas gracias por los ánimos. Mis fantasmas son mis amigos y, como tales, vienen a verme a veces, no creo que pueda ni deba librarme de ellos, tampoco sé si lo deseo.
Gracias por la visita. Un abrazo

Ale,
Nos comprendemos en casi todo y cada vez encuentro que tenemos más cosas en común. Me alegro mucho porque es difícil encontrar una amistad así, sobretodo en un medio tan frío como este.
Por muy preparados que creamos estar, la muerte siempre nos sorprende y lacera, el dolor es inevitable, por eso he aprendido a ser su amiga y aceptarla como es. Al fin y al cabo, para allá vamos todos y eso es inexorable y no del todo malo.
Un besazo, amiga, pasaré a visitarte en cuanto encuentre otro momento.

Lupita,
Casi me has hecho llorar al leer tu comentario, se me ha hecho un nudo en la garganta y no he soltado las lágrimas porque estoy en la oficina... y mira que yo para llorar soy bastante dura...
Estoy segura que tus nietas son y serán felices porque los niños tienen una capacidad de recuperación extraordinaria, pero igual también estoy segura que jamás olvidarán a su mamá. Es triste e injusto que los niños tengan que vivir experiencias como esa. Y comprendo perfectamente tus días grises y tu dolor, somos humanos y a veces es inevitable que la melancolía venga a visitarnos, también es muy injusto que un hijo muera antes que sus padres y entiendo que te enfadaras con la vida... Tengo una amiga que perdió a su hijito de 6 años hará cosa de 15 meses, murió atropellado por una moto que se dio a la fuga... Ahora que ya es capaz de hablar del suceso (antes no lo era) dice que no hay dolor comparable y que ni a su peor enemigo le desearía algo así, dice que ninguna madre debería enterrar a sus hijos. Su marido dice que ha sido una lección de humildad porque todos los problemas que antes los agobiaban y no les dejaban ser felices (hipoteca, trabajo, etc.) dejaron de tener importancia ante esa inmensa perdida y los hicieron unirse más.
Me alegro que tú tengas a tus amigas, a tus hermanas y una familia amorosa, eso es muy importante y consolador y me alegro también que hayas sido capaz de reconciliarte con la vida.
Espero ese momento del rencuentro del que me hablas, sin miedo y sin preocupación. Llegará cuando llegue y no será terrible, por eso digo que la muerte y yo ahora somos amigas. Antes le tenía miedo, pero ya no.
Sé que mi madre fue valiente, deseaba más que nada tener hijos y cuando estaba embarazada de mí le detectaron la enfermedad, los médicos le dijeron: 'Abortas, te operas y quizá vivas o no abortas, esperamos a que dés a luz y ya veremos qué pasa' Decidió que yo naciera y, aunque después la operaron, ya no hubo nada que hacer, el cáncer se había extendido mucho. Todo el mundo le aconsejó que abortara, pero ella se aferró a mí, decía que como, de todas formas, era posible que muriera prefería dejar un trozo de ella en el mundo, irse sabiendo que había hecho lo correcto... Sé que está conmigo y por eso hablo mucho con ella. Igual mi abuela, que fue quien me hizo grande y a quien amo como una madre, aunque ya no esté conmigo.
Perdona por este comentario tan largo.
Me mandas un abrazo de pedacito de madre, yo te mando un beso enorme de trocito de hija.

Zart,
Muchas gracias, a mí también me gustó mucho tu post.
Un abrazo enorme.

Laurencia,
Muchas gracias por tus animos. Siempre sigo. Los fantasmas vienen a verme, nos saludamos, me acompañan un par de días y luego vuelven a marcharse. Ha sido así desde siempre y ya he aprendido a aceptarlo.
Un abrazo

Bruxana,
Eso es, nos sentimos tan fuertes, tan valientes e importantes, tan seguros, que pensamos que siempre habrá un mañana, que no pasa nada si hoy he discutido porque mañana lo arreglaré, mañana, mañana... y a veces no hay 'mañana' Esas palabras no dichas duelen tanto porque se queda ahí y te preguntas: '¿Y si no sabía lo mucho que lo quiero? ¿Y si no se daba cuenta de cuánta falta me hace y se fue sin saberlo?'
También sé que mi madre me acompaña porque la siento conmigo, igual siento a mi abuela, que fue quien me hizo grande. Sé que están conmigo.
Un abrazo muy fuerte para ti y gracias por los ánimos.

Bérnicus,
Tienes razón en todo. La muerte es inexorablemente el final de nuestro viaje. Debido a que he vivido tan cerca de ella o ella ha estado siempre tan cerca de mí antes le tenía miedo, pero ya no. He aprendido a aceptarla y la espero sin prisa, pero sin dudas, el momento llegará cuando deba llegar... Como mi nacimiento era tan dudoso, ahora sé que todos los años que me dejen pasar en este mundo son un regalo y así procuro vivirlos. Sin miedo.
Todas mis experiencias con la muerte han sido dolorosas, pero me han servido para hacerme un poco más fuerte y un poco más sabia también. Por eso, saludo a los fantasmas que vienen a visitarme y acepto su compañía.
Gracias por todos tus ánimos y cariño, te envío otro abrazo muy fuerte de corazón.

1971,
Me alegro que te tomes a la muerte con sentido del humor porque, en realidad, es lo único que podemos hacer.
Un abrazo

Isabel,
Los días grises remueven los sentimientos, sobretodo por aquí, en el soleado casi sur, que no estamos acostumbrados a las nubes...
De todas formas, es normal para mí tener días así y he aprendido a vivir con ellos.
Un besazo grandes, pasaré a saludarte en cuanto encuentre un momentillo, que anda súper liada.

18 Septiembre 2008 | 12:40 PM

encontrada

encontrada dijo

Unas reflexiones muy ciertas, todas. Que siempre quedan cosas por hacer o por decir, pasa hasta con los vivos que perdemos. Que los niños, y otra mucha gente, es feliz gracias a la ignorancia. Triste el post, y triste lo poco que dejas entrever sobre tu madre. Me alegro de que lo lleves tan bien, de que la muerte te acompañe y no te atormente. Un beso grande

18 Septiembre 2008 | 08:21 PM

lupita mosso

lupita mosso dijo

Chavela, en verdad, que tu amiga va a nesecitar de ti, sus amigas, porque el primer año es como un noqueo, despues, al ver que es para siempre, te dan ganas de gritar, pero no sale la voz, y si relativizas todos los demas problemas, de dinero etc; ojala yo la haga como tu abuelita; al menos le estoy echando las ganas, a que se preparen estudien, sean autonomas, no siempre estaremos presentes; yo no se si le tenga miedo a la muerte, creo que no; pero mi niño tiene seis años, y quiero verle terminar aunque sea el bachillerato; o su licenciatura, tengo 63, no se si es pedir mucho; es de madrugada no puedo dormir, hay ocaciones cuando tengo que tomar desiciones, en las que me revelo, y digo porque yo? y porque no? asi de simple, en realidad la preocupacion que mas tengo es Michelle por su enfermedad, las demas han crecido mucho con la muerte de sus padres. Chavela es tardisimo, te mando muchos besos tu amiga Lupita PDtengo mala ortografia, y en esta computadora de mis nietas no se que aplastar para los acentos.

19 Septiembre 2008 | 12:00 PM

chavela

chavela dijo

Buenas tardes,

Econtrada,
Muy triste, sí, perdona si te he pasado las nubes de tormenta de ese día. La historia de mi madre es muy triste, a mí no me duele demasiado porque no la recuerdo, pero sí me atormenta a veces con dudas y reflexiones sin mucho sentido;
Me alegro que pensemos igual en lo demás, tienes razón que ocurre también con los vivos, cuando salen de nuestra vida y piensas: 'Debí decirle "esto", debí hacer "aquello"' Supongo que es inevitable.
Un beso grande.

Lupita,
Seguro podrás ver a tus nietos crecer desde aquí o desde allí. Yo estoy segura que mi abuela sigue cuidándome dónde esté y también creo que tus nietos te amarán y agradecerán tanto como yo a ella o quizá más. Mi abuela solo quería verme licenciada y lo consiguió. Después decía que le gustaría verme casada, pero en ocasiones me confesaba que ojalá siempre pudiéramos estar así, que yo siempre fuera joven y ella siempre me cuidara... Las dos éramos un poco egoístas en ese sentido porque yo también hubiera deseado que no se fuera, pero cuando murió la muerte me hizo ver que había sido lo mejor. Lloré mucho y la eché mucho de menos, aún la extraño.

19 Septiembre 2008 | 03:36 PM

emiliochaparro

emiliochaparro dijo

Chavela:

Qué mar de sentimientos! Tu madre debe estar tan orgullosa de ti....

19 Septiembre 2008 | 10:26 PM

lo-que-hay

lo-que-hay dijo

Hola chavela
Que doloroso resulta la pérdida de un ser querido y más cuando te ha dado la vida y no guardas ningún recuerdo. Ayer se cumlió un año la pérdida de mi padre y sé un poco lo que es eso que tu comentas.
Es verdad que nunca volvemos a reír con la misma risa ni a llorar con las mismas lágrimas porque cada momento es distinto y eso se refleja en nosotros mismos.
Saludos

21 Septiembre 2008 | 07:07 PM

chavela

chavela dijo

Buenos días,
Emilio,
No estoy muy segura de que estuviera orgullosa de que me deje visitar por fantasmas, ella, según dicen, era muy segura, muy práctica y muy poco dada a estas ensoñaciones, pero muchas gracias, es un pensamiento bonito.
Un abrazo

Lo que hay,
Siento mucho, muchísimo lo de tu padre. Cuando yo perdí a mi abuelo, que era como un padre para mí, el dolor fue terrible, y vuelve en fechas señaladas como ese aniversario. Todo eso por lo que pasamos se refleja en nosotros, es cierto, aunque cada persona lo viva de una manera diferente, pero nunca volvemos a ver la vida de la misma forma
Un besazo muy grande

22 Septiembre 2008 | 12:30 PM

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Sobre mí

No hay mucho para contar sobre mí, soy una persona normal con mis desequilibrios y mis traumas, pero también con mis momentos de sensatez y hasta de felicidad. Amo el cine y la lectura, con una buena novela entre mis manos me olvido del mundo. Y Odio el invierno y el frío, me gusta el sol, los días claros y luminosos, el mar y el calor.
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