Sobre el karma, las vidas pasadas y las presentes
He estado leyendo mucho últimamente sobre espiritualidad, el karma, las vidas pasadas y todo eso. Casi todas las teorías y filosofías al respecto, tanto las orientales como las americanas coinciden en varios puntos clave, que son: Todos somos uno con el universo, estamos unidos mediante una energía común que es lo que nos da vida y forma nuestras almas; todos hemos pasado por multitud de vidas y estadios para llegar hasta aquí, al momento presente, y nuestra vida no es más que el reflejo de vidas pasadas; tienes lo que tienes porque en algún momento elegiste que ese sería tu karma y quejarte sólo empeorará las cosas, debes ser capaz de perdonar y dar amor para que tu alma se depure y siga adelante, sólo cuando te reconcilies con el mundo tu alma podrá dejar que la vida fluya y alcanzarás un nuevo nivel de sabiduría que por fin te traerá la paz. Es un mensaje precioso, ¿no es cierto? Paz, amor, sabiduría, perdón… Todas las religiones han luchado por alcanzar eso a través de sus mensajes, los caminos que nos proponen las filosofías orientales o los chamanes centro-americanos parecen los más apropiadas para conseguirlo: reconciliarte con el mundo, con la naturaleza, contigo mismo y con el resto de la humanidad, repartir amor y perdón allí adonde vayas, siendo siempre responsable de tus actos y sin quejarte jamás por las injusticias que creas comete contigo la vida, sin duda esa es la mejor forma de alcanzar la paz, si todos siguiéramos estos preceptos el mundo sería un lugar mejor. Sin embargo, voy a decir o más bien a escribir un disparate: no estoy de acuerdo con ese mensaje, no estoy de acuerdo con las teorías del karma ni de las vidas pasadas, en absoluto. Explico mis razones y luego ya si eso me pegáis
Para empezar voy a hablar un poco de mí, aunque no sea la más apropiada para juzgarme, a ver: yo, según creo, soy una persona dada a confiar, a ayudar siempre que pueda, los enfados y las causas que los motivaron se me olvidan en cuestión de horas, y he puesto la otra mejilla en multitud de ocasiones (mi padre en mi último cumpleaños, 25 ya, me dijo: 'siendo como eres no sé cómo te las has arreglado para sobrevivir en este mundo tanto tiempo') quizá por eso me he llevado las mías y las del vecino (bofetadas, digo), pero no escarmiento y sigo pensando que hay bondad entre las personas y que bien merece la pena echar una mano siempre que sea posible... aunque a veces pueda también ser injusta con otros o llegar al sarcasmo cruel cuando me hacen daño (mecanismo de defensa que no puedo evitar, nadie es perfecto y yo menos que nadie); pero se me pasa pronto y creo que no he sentido rencor en toda mi vida. Así soy yo más o menos, y siempre he sido así, he sufrido sí, he tenido problemas, he llorado… pero no me enfado con la vida, no me quejo demasiado, el dolor pasa, perdono rápido y siempre salgo un poquito más sabia, más madura.
Bien, todo esto, toda esa bondad, amor y capacidad de perdón que intento repartir entre los que me rodean, en mí es posible porque he nacido aquí, en Europa, en el lado bueno del muro, y disfruto de tres comidas diarias o más si me apetece, y tengo una familia estructurada (a pesar de ser huérfana de madre) que vela por mí a todas horas, que me ha cuidado todos los días de mi vida; a mí ningún dictador infame está intentando hacerme 'desaparecer' (me encanta ese eufemismo) porque no le gusta como pienso; ningún genocida ha matado a mi familia; yo sé que no veré a mis hijos morir de hambre; a mí nadie me ha hecho una ablación de clítoris cuando tenía seis años, como pasa en África a diario; mi padre jamás habría pensado abandonarme ni venderme como prostituta a los 7 años, como les ocurre a muchas niñas chinas; yo tengo una bañera para ducharme a diario y pasarme dos horas bajo el agua caliente si me apetece, lujo que más de la mitad de la población mundial no puede permitirse; mis hermanos pequeños van a la escuela y ambos recibirán una educación buena y de calidad como la que he tenido yo misma; ellos no saben ni les interesa qué es malaria, disenteria o tifus, enfermedades erradicadas en Europa, pero que matan a cientos de niños a diario; otros cientos de miles de niños tienen que trabajar desde que aprenden a andar para garantizarse una comida diaria; al mismo tiempo que yo disfruto viendo a mi hermano aprender a dividir con decimales, miles de niños en Brasil y Colombia aprenden a sobrevivir en las calles... yo no sé ni puedo imaginarme cómo es una vida así y si esas personas no están dispuestas a poner la otra mejilla ni a perdonar, si lo único que sienten en su alma es rencor contra la vida que los trata así, lo entiendo porque, por mucho que digan los orientalistas, los adalides del pensamiento espiritual, por muchas monsergas que me metan en la cabeza sobre los ciclos y el karma y las elecciones del alma, no creo de ninguna manera que esas gentes hayan elegido sufrir así ni que merezcan eso...
Claro, yo también he tenido problemas, todo el mundo los tiene ¿no? Pero para mí superarlos y seguir adelante es fácil, dentro de lo que cabe.
Voy a poner un ejemplo personal porque no sé si me estoy explicando bien: Mi tía tuvo cáncer de mama, pero la curaron, sufrió sí, en su momento se enfadó con Dios y con la vida y con el destino por hacerle eso, le dolió mucho, tuvieron que operarla, estuvo ingresada, se quedó sin pelo y sin su pecho izquierdo, pero ya han pasado diez años y ahora está bien, tiene pelo y un pecho nuevo; y hasta es capaz de contarlo con una sonrisa porque ya se ha reconciliado con Dios y con la vida: 'Gané', suele decir y sí, es cierto, ganó, venció ella, las operaciones, los oncólogos, la quimioterapia, los cuidados, la dieta saludable y el entorno favorable para que su propia fuerza de voluntad se manifestara... En África hay países donde la esperanza de vida es de 40 años o menos, la gente muere de gripe porque no pueden pagar las vacunas para prevenirla y cuando enferman no pueden pagar los antibióticos para curarse, no tienen médicos, no tienen ni alimentos ni agua potable ni una manta cuando hace frío y, por tanto, están desprovistos también de las defensas naturales del cuerpo para defenderse de enfermedades tan comunes como una gripe... ¿Eso es justo? ¿Esas personas eligieron eso en algún momento de su recorrido espiritual? ¿Los desplazados en la franja de Gaza deben poner la otra mejilla y ser amables con los que les han robado sus tierras y asesinan a sus hijos? ¿Las esposas de Israel deben sonreír a los terroristas que matan a sus familias? ¿Las madres de los 'desaparecidos' de Pinochet deben perdonarlo y desearle que descanse en paz? ¿Los masacrados en la guerra de Bosnia deben olvidar? ¿Los niños-soldado de Sierra Leona deben perdonar a los que les pusieron el fusil en las manos y los mandaron a la primera línea de fuego? ¿Las niñas con el clítoris amputado y la vagina cosida en carne viva no tienen derecho a quejarse? ¿Los habitantes de las favelas de Sao Paulo eligieron vivir así? ¿Los niños víctimas de pederastia, traumatizados ya para toda su vida, deben mirar a los ojos a su violador y decirle: ‘Te perdono’? ¿No tienen derecho a preguntar: Quién los perdonó a ellos cuando los violaron? ¿Las madres que verán morir a sus hijos sin remedio por falta de agua potable deben aceptar ese destino fatal con estoicismo? ¿Todas esas personas deben sonreír, perdonar, olvidarse del rencor, repartir amor entre sus verdugos? ¿No tienen derecho a quejarse, a llorar, a patalear, a pedir responsabilidades?
¿Tienen los filósofos, los adalides del espiritualismo o de la religión autoridad moral para pedirles eso? ¿Para decirles que todo está bien, que el destino es justo con todo el mundo, que ese es su karma y que deben sonreír y ser felices porque sino las cosas empeorarán todavía más? Y de todas formas, esas personas que sufren indeciblemente, que ven morir a sus hijos a diario de hambre o enfermedades curables, ¿encontrarían la paz si hicieran eso?






encontrada dijo
Muy buena tu reflexión. El karma, visto así, parece un invento de las clases pudientes para pasar el rato creyéndose espirituales, más que un verdadero dogma que seguir. De todas formas sí que creo en poden la otra mejilla y perdonar, por más duro que sea, no por el otro ni porque tenga que ser así, sino porque con rencor no hay manera de vivir. Muy bien expuesto, de verdad que sí.
Por cierto, ¿25? Vaya, te echaba más ;)
Un beso
3 Septiembre 2008 | 04:15 PM