Salomé y San Juan Bautista

El tema de Salomé se ha utilizado también mucho en el arte desde los primeros tiempos del cristianismo debido a varios motivos: por un lado, permitía expresar sin miramientos el encarnamiento del pecado en la mujer (no olvidemos que desde que Eva hizo pecar a Adán las mujeres encarnamos el mal y somos capaces de llevar a cualquier hombre a la ruina, pobrecitos ellos que no tienen culpa de nada); por otro lado, en épocas oscuras de censura en el arte los pintores aprovecharon esta historia para poder mostrar a una mujer en lo más esplendoroso de su belleza sexual y sensual sin miedo a ser quemados vivos, puesto que era la historia bíblica de una pecadora y no podía representarse de otra manera; sin embargo, a partir de la segunda mitad del s. XIX esto cambia y la representación del cuerpo humano pasa a ser legal y socialmente aceptada, por lo que el interés por esta historia bíblica también cambia, Salomé pasa a representar la encarnación de los deseos del subconsciente y la decapitación la castración simbólica del hombre por parte de la mujer.

(*) Una anécdota: En el final de la obra de teatro de Oscar Wilde, que fue inspiración para algunos artistas, Salomé en realidad quiere acostarse con el Bautista, pero éste, santo varón, la rechaza; por eso, una vez muerto, Salomé protagoniza un espectáculo erótico con la cabeza del santo y Herodes, asqueado, ordena que también la maten.

Y ahora algunos ejemplos de la representación artística de esta historia:

En este cuadro de Benozzo Gozzoli, 'Danza de Salomé y decapitación del Bautista' vemos yuxtapuestos algunos de los elementos cruciales de la historia como si todos convivieran en un mismo tiempo. En el centro de la imagen la danza de Salomé (muy recatada ella en la vestimenta por cierto) frente a Herodes, que parece jurar en ese momento con la mano en el pecho que le concederá sus deseos; en un segundo plano, a la izquierda, el momento de la decapitación del Bautista; y al fondo, Salomé entregando la cabeza a su madre Herodías, por cuyos deseos de venganza se la pidió a Herodes a cambio del baile.

Benozzo Gozzoli. Danza de Salomé y decapitación del Bautista (Washington, National Gallery). 1461-1462.

Benozzo Gozzoli 1461- 62

En esta representación de Massys Salomé, que muestra la cabeza del Bautista a su madre, es extremadamente joven, parece una niña, lo cual nos llevaría a una Salomé bastante inocente, una madre realmente pecadora y un Herodes depravado y pederasta

Quentin Massys 1507-08

En el siguiente lienzo Caravaggio recoge el momento en que Salome lleva la cabeza en la bandeja de plata. Es de destacar la postura de la mujer, que aparta su cuerpo un poco de la cabeza, no con asco o remordimiento, sino como pensativa

Michelangelo Caravaggio, 1609

Rubens representa a una Salomé rolliza, como todas sus mujeres, auténtica encarnación del pecado con ese vestido rojo tan sugerente

Peter Paul Rubens 1633

Cuadro de José Leonardo que representa el momento de la decapitación del Bautista. Observemos a la mujer del fondo (Salomé) que charla tranquilamente mientras espera con la famosa bandeja donde depositarán la cabeza.

Degollación de San Juan Bautista

José Leonardo 1635-39??

Ante la elegante Salomé de Dolci no queda más que preguntarse cómo pudo esta muchacha adolescente marcarse ante Herodes un baile tan sensual como para merecer en recompensa la cabeza de un profeta con semejante modelo tan del s. XVII

DolciSalome

Carlo Dolci 1667-70

En esta representación vemos a una Salomé muy adulta, que parece dirigir todo lo que está ocurriendo. Me encanta el detalle del callado del Bautista en forma de cruz, uno de sus símbolos distintivos en el arte, que parece habérsele caído justo en el momento de ser decapitado

Giambattista Tiépolo 1732-33

En 'La aparición', Moreau representa la aparición fantasmal de la cabeza de San Juan Bautista a Salomé (¿remordimientos?). En esta obra, la figura de la mujer, que aparece prácticamente desnuda, tiene una gran sensualidad.

Gustave Moreau 1875

Aubrey Berdsley hizo las ilustraciones para la edición inglesa de la obra de Wilde, representando a una Salomé casi adrógina y con cara de muy mala. En la siguiente ilustración titulada 'Climax', la cabeza de San Juan forma una charco de sangre en el suelo y del charco brota un lirio, símbolo de la pureza del Bautista (la de Salomé ya sabemos que no)

Aubrey Berdsley 1894

En esta representación sobre papel, Salomé besa con mucho cariño la cabeza de San Juan ya muerto, mientras entre los dos descansa la hoja de una espada. Para admirar el detalle de las joyas en verde sobre el fondo rojizo del cabello. Esta es una de mis preferidas.

Lucien Lévy-Dhurmer 1896

Y, por último, la Salomé de Lovis Corinth, hermosa mujer fatal pelirroja, toqueteando descarada el ojo del Bautista. Es una composición preciosa con los soldados llevándose el cuerpo y el verdugo, aún con la espada en la mano, esperando que le den el visto bueno a su trabajo

Lovis Corinth 1900

Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.»Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías (Salomé) danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle cualquier cosa que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús. (Mateo 14, 3-12)