· Guerras médicas (especial atención a las batallas de las Termópilas y Salamina)

· La batalla de Metauro (II guerra púnica)

· La Batalla de los Campos Cataláunicos en Châlons, o Batalla de Locus Mauriacus

· Batalla de Poitiers o de Tour (año 732)

· II sitio de Viena (año 1683)

No me he vuelto loca. La Navidad pasada pusieron a mi hermana para la clase de historia un trabajo que consistía en investigar sobre las 5 batallas que he citado arriba, listadas de esa manera exactamente, y explicar porqué su influencia puede notarse aún en la actual configuración política y social de Europa. La reacción de mi hermana fue: ‘Esta profesora es imbécil, ¿qué tendrá que ver todo eso con Europa ahora?’ ‘¿Y para ti que tiene que ver con Europa ahora?’, respondí yo con otra pregunta. ‘La II Guerra Mundial, la creación de la UE… Todo eso’ Cierto. Eso os lo digo a vosotros, que no a ella, pero tampoco es menos cierto, eso se lo dije a ella, que estas batallas nombradas por su profesora influyeron decisivamente en que no sólo Europa sino el mundo sea como lo conocemos ahora y no de ninguna otra manera, influyeron mucho más de lo que se podría pensar de un primer vistazo.

Saco a colación este tema tan antiguo ya en mi vida porque este fin de semana ayudando a mi hermana a guardar todo lo que merecía ser guardado del curso pasado salieron a luz estos trabajos y estuvimos releyéndolos. Ella muy orgullosa (tuvo un sobresaliente en este de las batallas) y yo más porque es mi hermana y porque tuve mucho que ver en la investigación y redacción del susodicho (modestia a parte).

Y me acordé que tras la ardua investigación para sacar todos los datos dignos de aparecer en el análisis, la reacción de mi hermana ya empezó a cambiar, aunque no en el sentido que yo esperaba: ‘Es un trabajo racista, mira: las cinco son batallas que perdieron los persas o los musulmanes’ Esta es la misma hermana que también se escandalizó por la polémica de la peli ‘300’ y toda la controversia sobre si servía a los intereses americanos contra el mundo árabe. Y, a pesar del sobresaliente, mi hermana sigue pensando, según me dijo, que es un trabajo racista y que la profesora tiene algo contra los ‘moros’

No me cabe la menor duda que la profesora (a la que conozco personalmente) no es racista y les puso este trabajo por lo poco o nada que estudian historia clásica en el instituto actualmente, quizá porque quería hacerlos reflexionar un poco y sobre todo porque quería hacerles ver que lo políticamente correcto no siempre es lo verdadero. De esto último estoy segura.

Porque hoy en día no es políticamente correcto hablar de casi nada que sea verdad, por ejemplo a Santiago, patrón de España, no está bien llamarlo, como hacía mi abuela, Santiago ‘matamoros’, hasta el punto que el otoño pasado quisieron quitar o ‘modificar’, según petición de algunos grupos consistoriales, una imagen del nombrado santo que se encuentra en una iglesia románica de mi ciudad, una imagen antiquísima y de un valor incalculable, porque aparecía pisando la cabeza de dos sarracenos. Petición ante la cual algunos de mis amigos marroquíes, al comentarlo con ellos, se rieron a boca llena y uno de llegó a preguntarme si es que en España no era donde se había librado la reconquista y fue en otro país. El tema les escuece, no voy a decir que no, en el sentido que piensan que les arrebatamos sus tierras y les ganamos, igual que a nosotros puede escocernos, a mí me escuece un poco la verdad, cuando algún sudamericano me recuerda la gloriosa liberación de su país de los tiranos españoles. Amor patrio o lo que sea, aunque yo crea que la patria es un verso, sin embargo escuece un poco, ¿a qué decir que no? Pero no se me ocurriría pedir que dejen de celebrar el día de la independencia ni que retiren, por citar un ejemplo, algunos cuadros de Diego Rivera que no dejan en muy buen lugar a Cortés. Durante mi estancia en México me pilló toda la celebración de la Independencia (Septiembre de 2004) y no por ser española pedí que dejaran de gritar: ‘Viva México’ como signo de respeto hacia mí porque habría sido… en fin… una estupidez siquiera pensar algo así.

La verdad histórica es la que es y su influencia en la actualidad también y no se puede cambiar, aunque sea políticamente incorrecta o algo incómoda según la visión actual de las cosas. Y supongo que, a estas alturas del partido, los improbables lectores de mi blog sabrán que yo puedo pecar de muchas cosas, pero no racismo, este no es un post contra el Islam ni contra la cultura oriental ni contra nada, es solo un deseo de constatar las verdades que son incómodas, pero que son verdad, al fin y al cabo.

Los españoles cometimos (cometieron, que yo aún no había nacido) atrocidades en Latinoamérica, pero, sin querer decir que el castellano sea mejor ni peor que cualquier otra lengua, en todo el mundo podemos entendernos sin tener que aprender otros idiomas con 380 millones de personas gracias a esos ‘conquistadores torvos’, esa es la consecuencia más directa. En palabras de Neruda, “Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”

Y no digo que nuestra cultura sea mejor o peor que otra, sólo digo que vivimos en una democracia (mejor o peor, no voy a entrar) y que mi hermana se pasea por ahí en pantalón corto y no tenemos que hacer el ramadán gracias a esos guerreros que defendieron la cultura occidental, que será mejor o peor, pero que es la consecuencia actual directa de esas batallas y no solo en Europa, sino también en todo el continente americano. Yo tengo raíces musulmanas en mi árbol genealógico, basta con mirarme para saberlo, y no tengo que llevar un velo en la cabeza en parte porque Isabel la Católica decidió que era un asunto personal reconquistar el sur de España. A cambio tengo que lidiar con mi madrina y su idea de que estoy condenada al infierno sin remisión porque no voy nunca a misa, todo tiene pros y contras.

Y aunque sea políticamente incorrecto lo que voy a decir, lo digo porque puedo, porque todavía nadie me lo ha prohibido: unos cuantos guerreros murieron luchando contra otros cuantos para salvaguardar la cultura que ellos conocían y amaban, y que nosotros hemos heredado. Es la verdad, aunque escueza.