Prohibido sangrar
Acabo de aceptar un reto de Política y opinión y he prometido que publicaré un post sobre la corrupción de las potencias occidentales y su apoyo a regímenes dictatoriales o intervención en masacres y atrocidades que han asolado a la humanidad a lo largo de la historia, más allá del conocido caso de EEUU. Como eso va a requerir una titánica tarea de documentación por mi parte, no me encuentro en condiciones de satisfacer el reto ahora mismo. Así que como aperitivo os dejo este, a mi entender, interesante artículo de Santiago Alba Rico, publicado en CSCA web (21/01/2002) en el que, a pesar del título, habla de Irak y de muchos otros temas.
Iraq: prohibido sangrar
Santiago Alba Rico
Vuelvo de Iraq con la impresión de haberme asomado a un pueblo quizás adoctrinado, pero en cualquier caso altamente politizado. Si las consignas eran prestadas, el entusiasmo, el coraje, la dignidad, eran suyos. Las consignas, por lo demás -aparte las adhesiones edípicas al Caudillo, monótonamente repetidas en todo el mundo árabe-, apuntaban muy rectamente al blanco. La paradoja del régimen de Sadam, inspirado en el programa ba'az -socialista y panarabista- y organizado publicitariamente en torno a una agresión exterior incuestionable y criminal, es que no puede someter al pueblo iraquí sin enseñarle algunas cartas. No puede manipularlo sin politizarlo. Sadam Hussein no engaña a su pueblo con televisión-basura y cantinelas neoliberales; lo engaña, por así decirlo, con verdades como puños. Su propaganda vehicula muchos quilates de realidad.
Todos los días el matón del barrio entraba en la casa de Mecencio y le asestaba una cuchillada. "Puedes morirte", le advertía, "pero que no te vea sangrar. No soporto la sangre. Y además, si sangras, ¿no van a pensar los vecinos que te estoy matando?".
Todas los días, el pobre Mecencio, mientras el matón le acuchillaba, se concentraba y se concentraba. Pero no había nada que hacer: sangraba. "Lo haces a propósito", se enfurecía el matón, "alguien te está mal aconsejando. Confiesa, ¿quién te está obligando a sangrar?".
Digámoslo muy rápidamente: a Iraq no sólo se le impide comer, respirar, leer, vacunarse; a Iraq, además, se le prohíbe sangrar.
Al día siguiente de mi regreso de Bagdad, leo un artículo de Thomas Nagy de septiembre de 2001[1] y lo que he visto sobre el terreno se ordena en mi cabeza en un vasto, magistral, mosaico de destrucción. Se trata sólo -por desgracia- de un botón en una mercería. A partir de documentos desclasificados de
A lo largo de los últimos diez años las previsiones de
Pero, para hacer honor a la verdad, hay que reconocer que el Pentágono no sólo se alegra de los efectos letales de su agresión a Iraq; también, en otro sentido, le preocupan. Después de exponer, como hemos visto, la relación directa e inducida entre la intervención estadounidense y la degradación de las condiciones sanitarias de la población, el documento de
Todos los que hemos participado en la delegación de la Campaña Estatal por el Levantamiento de las Sanciones a Iraq que acaba de regresar de Iraq (organizada por el Comité de Solidaridad con
No es Sadam Hussein quien obliga a sangrar a los iraquíes; son EEUU e Inglaterra, junto con sus cómplices europeos, los medios de comunicación y la opinión pública en general, los que les prohíben sangrar después de herirlos. Queremos que se mueran de espaldas y en cuclillas. Queremos que se mueran sin que se note. Y nosotros, es verdad, apenas lo notamos. Para ello hemos ensamblado un tinglado prodigioso de silencio y medias palabras; con el silencio silenciamos su suplicio y nuestro crimen; con las medias palabras apalabramos la monstruosidad de Sadam Hussein de tal manera que toda reacción nos parezca proporcionada a su monstruosidad, incluido el asesinato de 750.000 niños. Contra Sadam Hussein, los defensores de
Regresar de Iraq
Confieso que no puedo evitar una fibrilación de enfado cada vez que en estos días hablo de aguas residuales y niños muertos y mi interlocutor menciona, casi inevitablemente, como en un reflejo pauloviano, el nombre de Sadam. También algunas voces aisladas dentro de la delegación (por lo demás honradísimas) expresaron durante el viaje, con fina sensibilidad moral, su temor a estar siendo manipulados o utilizados por el régimen iraquí. En este punto me mostraré tajante: el solo hecho de convocar el nombre de Sadam mientras se describe el horror deliberadamente infligido por EEUU a la población civil de Iraq justifica los 110.000 bombardeos, las 300 toneladas de residuos radioactivos, la malnutrición infantil, las malformaciones congénitas, la destrucción -en fin- de la totalidad de un pueblo. A cambio me resignaré a aceptar -oigo ya la objeción- que la denuncia de la política exterior norteamericana y de los crímenes imperialistas justifica los atentados contra las Torres Gemelas. Con una diferencia: si me hubiesen preguntado, si me hubiesen dado a elegir, yo jamás hubiese votado a favor de la pesadilla del 11 de septiembre; y en cambio, a ésos que justifican el embargo y sus atroces consecuencias, de algún modo se les ha preguntado y han votado que sí.
Hay que ser muy ingenuo o muy malo para pensar que la autodeterminación del pueblo iraquí depende principalmente del derrocamiento de Sadam Hussein. ¿Bastará su desaparición para que haya democracia en Iraq? ¿En qué mundo? ¿Será EEUU quien le otorguen y garanticen las libertades? ¿Ha sido ése el principio que ha guiado, en los últimos cien años, su política exterior? Sabemos y olvidamos todo el tiempo, como esos animales que comen y evacuan sin interrupción. En 1980 el ejército iraquí agredió a su vecino Irán con apoyo, financiación y armamento estadounidense. Hasta noviembre de 1989, primero con Reagan y después con Bush padre, Sadam recibió "agentes patógenos mortales" -cianuro y gas nervioso, entre otros- del centro del ejército para investigación bacteriológica de Fort Detrick. Después de la matanza de kurdos en Halabja en 1988, que el gobierno norteamericano silenció (rechazando incluso la imposición de sanciones exigida por el Comité de Relaciones Exteriores del Senado), el Departamento de Estado negó las revelaciones hechas por Charles Glass, corresponsal de ABC TV, acerca del emplazamiento de uno de los programas de armas biológicas de Sadam; emplazamiento que la propia administración Bush denunciaría años después, al término de
¿Es la dictadura la preocupación central de EEUU en Iraq? ¿Lo era cuando derribó el gobierno democrático de Arbenz en Guatemala para que los militares pudieran degollar a los campesinos del Quiché? ¿Cuando intervino en Irán contra Mussadaq para restablecer la tiranía del Shah? ¿Cuando asesinó al presidente electo Salvador Allende para que Pinochet "desapareciese" a tres mil chilenos? Sólo el listín telefónico es más largo que el de los dictadores apoyados por EEUU: Duvalier, Marcos, Suharto, Hassan II, Fahd, Videla, Trujillo, Mobutu, Reza Pehlevi, Sabah, y un etcétera tan extenso y tan surtido como sus instrumentos de tortura. ¿He sido utilizado por el régimen iraquí? Personalmente he tenido la sensación, por el contrario, de ser yo el que estaba utilizando al régimen iraquí -muy modestamente, eso sí- contra el imperialismo y contra el régimen iraquí mismo. Se me ocurren muchas formas de dependencia y opresión al margen del capitalismo imperialista, pero no se me ocurre ninguna de liberación en su seno; la condición mínima (aún si no suficiente) de toda autodeterminación para Iraq, como para el resto del planeta, pasa por la derrota de la agresión armada y económica de las potencias capitalistas. Nada tiene, pues, de paradójica en este mundo perro la siguiente afirmación: los que "apoyamos" a Sadam -según la moralina mediática- contra el imperialismo norteamericano estamos luchando contra la dictadura iraquí y a favor de las libertades mucho más que los que combaten a Sadam para poner (o para que finalmente pongan) un dictador amigo en su lugar.
Vuelvo de Iraq con la impresión de haberme asomado a un pueblo quizás adoctrinado, pero en cualquier caso altamente politizado. Si las consignas eran prestadas, el entusiasmo, el coraje, la dignidad, eran suyos. Las consignas, por lo demás -aparte las adhesiones edípicas al Caudillo, monótonamente repetidas en todo el mundo árabe-, apuntaban muy rectamente al blanco. La paradoja del régimen de Sadam, inspirado en el programa ba'az -socialista y panarabista- y organizado publicitariamente en torno a una agresión exterior incuestionable y criminal, es que no puede someter al pueblo iraquí sin enseñarle algunas cartas. No puede manipularlo sin politizarlo. Sadam Hussein no engaña a su pueblo con televisión-basura y cantinelas neoliberales; lo engaña, por así decirlo, con verdades como puños. Su propaganda vehicula muchos quilates de realidad. Tengo aquí, delante de los ojos, por ejemplo, la última edición del manual de Historia -cuatro papeles mal grapados- usado en las escuelas de bachillerato en Iraq y el último capítulo ("¿Por qué a pesar de sus enormes riquezas el mundo árabe permanece subdesarrollado e infraindustrializado?") se aparta muy poco de lo que yo mismo contaría -contaré- a mis hijos dentro de unos años. Ojalá hubiese menos "libertad" en nuestros países y nuestros niños estudiasen alguna cosa seria. En todo caso, el régimen de Sadam está armando políticamente a su pueblo, sin saberlo, para que, cuando termine el terror USA, los iraquíes no soporten sino la libertad.
En Bagdad se me acercan uno, dos, diez niños con la victoria en la punta de los dedos. Uno de ellos se llama Bakri, tiene nueve años y vive en el barrio de Al-Amiriya, donde en 1991 dos misiles estadounidenses derritieron en cuatro minutos -literalmente- a cuatrocientas dieciséis mujeres y niños que se creían protegidos en un refugio. "¿Qué quieres ser de mayor?", le pregunto. Bakri me mira en un chispazo. "Quiero crecer lo más rápidamente posible para combatir a los americanos".
EEUU hace bien en matarlos tan pronto, ya lo vemos. Ejecuciones aleatorias preventivas. El documento de
Bakri, por su parte, hace bien en darse tanta prisa; tiene que hacerse mayor antes de que lo maten. Tiene que hacerse mayor en días contados.






politica-y-opinion dijo
jeje...
¿Eso es el aperitivo de lo que hacen las otras potencias...?...
Creía que ibas hablar del otro país más fácilmente criticado en estos asuntos... China, por ejemplo...que es también actúal...
Creía que "aperitivo" era , mostrar un poco, de lo que ibas a hablar...
...jeje...
3 Julio 2008 | 12:13 PM