Sobre el amor y sus secretos
Suelo desayunar en una cafetería cercana a la oficina, aunque no es la que más cerca me pilla. Me gusta el sitio por el café, que es delicioso, y porque es todavía uno de esos bares donde los parroquianos hablan entre ellos sin conocerse y los camareros son agradables.
Últimamente, como voy más temprano, estamos la camarera y yo solas. Ella es una colombiana, reciente adquisición del garito, que según me dijo, cogió ese trabajo porque solo 'es de mañana' y tiene tiempo de estar con su hijo por la tarde. 'Es que estoy separada, mi marido, lo que saben hacer los hombres no? me dejó por otra, una ecuatorianita, y ahora estoy sola con mijo, un varoncito que tiene 2 años' Tiene un deje tan suave al hablar, es tan dulce el tono con que arrastra las palabras que, a pesar de que estoy más que acostumbrada a los diversos acentos latinoamericanos, a veces me cuesta trabajo entenderla y, como tonta, tengo que estar preguntándole una y otra vez lo mismo.
La historia de Marlene, así se llama, es triste, una de esas historias que parecen el argumento de una novela, me la ha contado durante mi café en varias mañanas. Me comenta que le gusta hablar conmigo, 'parece que fuera fácil ser su amiga', me dice y me siento halagada y algo culpable porque yo no le he contado nada de mí ni, en realidad, he hecho nada para merecer esa confianza. 'Aquí casi no tengo amigas, no hay como confiarse en nadie, me confiesa, la que más compasión le tienes es la que primero te apuñala. Esa tipa que se llevó a mi marido era amiga mía, imagínese, la primera amiga que tuve en España, íbamos a todos lados los tres juntos, ¿cómo iba yo a pensar que quería culearse a mi marido?' Nunca habla de él en términos de ex ni lo insulta ni habla mal. El otro día le dije: Creo que aún lo quieres. Y me respondió que no, que no lo quiere, que lo ama y mucho. 'Es el padre de mijo, y a mí, aquí entre tú y yo, me gustaría volver con él. Quiero que se ocupe de su hijo y volver a tener mi hogar' Es normal, le digo, aunque muchas mujeres sólo querrían vengarse después de que las deje de esa manera. Pero ella no; me dice, que ella no le desea ningún mal, que sólo quiere que vuelva a su lado para ser otra vez una familia. 'Ha sido mi único hombre', me explica como si eso lo explicara todo. Y asiento y le sonrío, aunque no entiendo muy bien esa forma de pensar.
Marlene tiene dos hijas más en Colombia, el varoncito lo tuvo en España. Se casó con 17 años, embarazada de la primera de sus hijas, que según me cuenta, ahora tiene 15. 'Y tengo miedo, me cuenta, que algún hijo de su madre vaya a desgraciármela. Es una niña muy bonita y con el papá y yo aquí en España, mi mami les deja mucha libertad porque ya no tiene fuerzas. Quiero traérmelas a las dos, pero con lo que gano no puedo' ¿Y el padre porqué no te ayuda? Mira al suelo y a la pared y, sin mirarme a los ojos, como si le diera miedo lo que yo vaya a responder, me lo cuenta.
Marlene vino a España reagrupada por su marido, con una tarjeta blanca, o sea, de reagrupación familiar que solo da derecho a la residencia, no a trabajar. Cuando llevaba más de un año en España, consiguió que un almacen de lechuga le hiciera una oferta de trabajo, previo pago, y así cambió sus papeles para que la autorizaran a trabajar por cuenta ajena. Unos meses más tarde quedó embarazada de su hijo. 'Imagínese tres días después del primer cumpleaños de mi Marlon, que lo habíamos celebrado con ella, que yo misma la invité, llego del trabajo más temprano y me los encuentro todo acaramelados en el salón'
- Por lo menos no estaban en tu cama
Y me mira como si fuera a apuñalarme, pero después, dándose cuenta de la broma, me sonríe con una risa lejana. 'Le hubiera sacado la madre, por sinvergüenzas, hasta una escoba cogí para pegarle, para sacarle la puta a esa tipa... pero el cachudo se levantó y todavía me dice que dónde voy, que ya me he enterado, pues ya está... Imagínese' Y asiento compadeciéndola 'Los eché a los dos de mi casa y desde entonces nada' Como no quiere mentir, me confiesa que nada, no, que él llamó una semana más tarde o así para volver a casa, pero ella le dijo que no. 'Ahora me arrepiento', me confiesa al borde las lágrimas. Luego la llamó para ir a recoger su ropa y sus cosas, pero ella tampoco le dejó 'Mira hijo de mala madre, me cuenta que le dijo, lo que hay en mi casa es mío y tú de aquí no te llevas nada para lucirlo con esa puta porque te denuncio como si me hubieras robado' Y ya hace casi un año que no sabe nada de él. Y no solo se ha desentendido de ella sino también de sus hijos. ¿No te ayuda en nada? 'No, en nada, ni manda dinero para allá tampoco ni a la niñas ni a su mamá, lo sé por mi madre, que me lo cuenta, pero tampoco me ha pedido el divorcio, dice como si fuera una buena señal, sigue siendo mi esposo'
- Deberías olvidarte de ese hombre- le digo, aunque sé por experiencia lo difícil que es eso.
- Yo quiero volver a tener mi hogar y a mi esposo. Él no es así, no es malo, es esa tipa que lo tiene embrujado o yo no sé qué le ha hecho. Ahora toma mucho, me lo dice la gente, y ella le está sacando la madre, todo lo que él gana se lo da. Pero yo sé que pronto se va a arrepentir de lo que ha hecho, Dios es bueno y lo pone todo en su sitio.
Y ya, como no sé qué decirle, porque me imagino lo muchísimo que tiene que doler y sé lo poco que yo puedo hacer por consolarla. Le cuento en tono casi de broma los problemas que yo tengo en casa y como le digo al mío que cuando quiera irse ahí tiene la puerta, pero que no amenace más y que ya deje de humillarme con sus tonterías. Y entonces me hace la confesión definitiva.
- Mire, niña, usted es muy jovencita para dejarse humillar tan feo como me cuenta. ¿Usted quiere que su marido cambie?
- Claro, respondo, pero es que él tampoco era así antes. Lleva así como un mes.
- No importa. Yo conozco a una señora que la puede ayudar, para que la quiera como antes y ya no la humille ni la trate feo, ella me va a ayudar a mí.
- ¿Cómo?
- Es fácil, está aquí, cerquita no más vive. Ella le lee las cartas y le dice lo que se puede hacer. A mí me dijo que esa tipa le había hecho un trabajo, que se veía claramente en las cartas, pero que ella lo iba a soltar y a amarrar otra vez conmigo, porque yo solo quiero algo bueno con él - alucino y ella sigue explicándome- Si quiere venirse conmigo la próxima vez que vaya, yo tengo cita para la semana que viene. Son sólo 300€ y esa mujer la ayuda. A mí ya ha empezado a hacérmelo y dice que en 15 días empezaré a ver cambios. No es nada malo lo que estoy haciendo, yo solo quiero recuperar mi hogar.
- Ya, pero y eso... ¿funciona?
- Sí, claro. Es un amarre de amor, y claro que funciona. Una amiga mía, que me la recomendó a esta señora, se lo hizo a su esposo y en un mes lo tenía más dócil y amoroso que nunca. Y mi hermana también lo hizo en Colombia porque su marido mucho tomaba y se iba con otras mujeres y le cambió radical, se volvió dócil, ¿cómo dicen ustedes aquí? Suave como una seda.
- ¿Y no es peligroso?
- Claro que no, no seas tonta, mujer. Eso sí, la señora me dijo que no va a ser fácil, que yo tengo que poner de mi parte y va a ser doloroso a veces porque tengo que hacer las cosas como ella me lo diga y resistir lo que venga y así seguro lo recupero. Si quieres venirte yo la llamo no más para que te espere. Pero entre tú y yo, niña, de esto no puede enterarse nadie.
Y me quedo tan prepleja, tan alucinada, que le digo que tengo que volver a la oficina, que se me ha hecho tarde y me marcho sin responder a su proposición.
Y ahora llevo varios días dándole vueltas a toda esa conversación sin saber muy bien qué pensar. Según me dijo, por 300€ puedo dominar el corazón de una persona. ¿Será verdad que funciona, que esas cosas existen? Marlene no ha vuelto a comentarme nada, estos últimos días hablamos de las noticias del periódico y del tiempo, como si estuviera dejándome reflexionar. Yo tampoco me atrevo a preguntarle. Tiene 'la cita' el martes próximo. Tal vez le pregunte cómo le ha ido. No creo que yo tenga valor nunca para hacer algo así, aunque me hicieran un juramento de sangre asegurándome que me va a amar toda la vida más que a ninguna otra mujer.




politica-y-opinion dijo
Hola...
Mal rollito dan esas cosas...
27 Junio 2008 | 02:39 PM