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La Coctelera

chavela

Y, sin embargo, se mueve

21 Septiembre 2009

 Esto es para ti, que estás tan lejos, que me lees cuando me vuelvo valiente y me atrevo a escribir. Tú y yo sabemos quien eres. Me han dicho que estás triste. Me han contado que has decidido quedarte solo y has prohibido que vuelvan a verte. Piensan que vas a dejarte derrotar, que la oscuridad, que desde hace más de un año te rodea, ha acabado al fin por introducirse en tu alma. Todo eso me cuenta tu hermana a punto de romperse delante de una taza de café y yo, sin embargo, no me dejo arrastrar por la compasión porque sé que no es verdad. No digo que ella mienta sino que tú la engañas porque sabes (sabemos) que no vas a dejarte vencer. Conozco la verdad (tu verdad, la mía, la nuestra) y sé, más allá de toda duda, que no vas a dejarte ganar por la oscuridad ni permitirás que el desánimo te derrote. Tú eres luz, eres radiante como un amanecer y sé de una forma absoluta, como se saben muy pocas cosas en la vida, que nada ni nadie podrá destruir lo mejor de tu alma, blanca y hermosa, igual que no se puede matar el sol ni apagarlo por mucho que algunas noches sean tan largas que parezca que nunca va a amanecer. No obstante, tú y yo sabemos que siempre amanece, sabemos que por frías y largas y oscuras que sean las noches de invierno el sol siempre vuelve a brillar por la mañana y que por duro, seco o penumbroso que sea el invierno el verano siempre vuelve luminoso y cálido; eso es algo infalible, seguro, sobre lo que no cabe duda, el sol siempre vuelve a brillar, igual que tú.

Tú y yo, tú más que yo, que hemos pasado tan malos tiempos, lo sabemos y es por eso que somos capaces de reír en mitad de la tormenta, cuando todos los demás estarían tan asustados, y pasar noches en vela solo para ver amanecer, cuando el sol era un terrible enemigo.

 Nuestras tinieblas tienen luz, tú y yo no somos como los demás, nuestra oscuridad es luminosa, nuestros secretos son grandes verdades... tu risa es mi amanecer, tus palabras mi camino, tus manos son mis manos, tú y yo somos uno y, sin embargo, de tus lágrimas no sé nada. Nada conozco de derrotas ni rendiciones, no sé nada de oscuridades ni conozco la amargura en ti. A ese desconocido del que me hablan no lo reconozco, no creo haberlo visto nunca, no sé quien es. Mírate a los ojos y dime: ¿De verdad eres tú ese ser oscuro y vacío del que me habla tu hermana? O mejor, dítelo a ti mismo, ¿lo eres?

Sabes que no, aunque dijeras que sí, porque Tú lo puedes todo, lo eres todo, lo vales todo (¿acaso lo has olvidado?) Tú eres el alfa y el omega, eres el heredero del reino, eres lo más valioso. Único e irrepetible, en ti han confluido todas las fuerzas del universo de una forma exclusiva para crear un ser que jamás volverá a darse, que es imposible de copiar porque es uno con el universo y a la vez es individual e inigualable. Ese eres tú. Dios hecho carne en ti, el universo en ti, toda la fuerza de toda la historia de la humanidad dentro de ti, las experiencias de tantos otros vividas solo para llegar hasta ti, que eres especial y precioso como un diamante, mucho más valioso que el oro puro. Raza de dioses es la nuestra, oscuridad o luz no importan a nuestro alrededor, solo dentro de nosotros.

Recuérdalo, Dios en ti, no hay más dios que tú mismo no hay más luz que la de tu propia alma.

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6 Junio 2009

Despedida

Voy a ausentarme durante un tiempo, no sé cuanto. Siento dejar la historia que estaba publicando a medias, y lo lamento más por mí, que me apetecía compartirla, que por vosotros, que amablemente la habéis seguido y comentado sin hacerme notar que la calidad de la redacción no era la mejor posible y que desde luego no era tan interesante como para que os martirice con su lectura.

Espero sepáis disculparme y no me olvidéis. Yo no os olvidaré y volveré en cuanto pueda. De todas formas, creo que todos mis amigos tendrán mi mail y podremos seguir en contacto siempre que os apetezca.

Besos para todos.

Tags: despedida

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20 Mayo 2009

Un traguito, del más humilde

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gracias, Mario

Tags: benedetti

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19 Mayo 2009

18.000 amaneceres

Ayer una de mis tías me dijo que ha visto 18.000 amaneceres y lo peor, me decía, es que no ha disfrutado ninguno porque siempre pensó que el amanecer ideal estaba esperándola en algún otro momento del futuro, pero no ha habido nada más, ninguna emoción inesperada ni definitiva, su día a día ha sido todo y ahora, cerca de su cumpleaños, piensa que se le ha pasado la vida mientras asumía que todavía le quedaba tiempo, que la vida no era eso, esa serie inacabable de días iguales, sino que había otra cosa, algo más, que la esencia de la felicidad estaba esperándola agazapada en alguna parte, escondida y esperándola, mientras ella deseaba con todas sus fuerzas encontrarla y así día tras día hasta sumar 18.000.

Casi medio siglo resumido en una cifra tan exagerada y ridícula. Una vida entera de penas y alegrías, de sinsabores y felicidad, siempre bordeada con los punzantes picos de la esperanza y la desesperación, una vida de trabajo, de sol y de lluvia, de mar mediterráneo y arena que quema bajo los pies; las coletas para ir al colegio muy apretadas, tanto que tiran de la piel de la cara; la rayuela con las amigas en la calle; hace demasiado calor; la primera menstruación como algo místico y secreto; las monjas me dan en los dedos con la regleta de madera si me equivoco en el piano, pero estoy contenta porque las vecinas dicen que soy la más guapa del barrio y me sale un novio, el primero, que escribe unas cartas muy mal escritas, pero que me hacen más ilusión que un poema de Neruda y es viernes y hoy puedo salir a tomarme un helado a la plaza y luego vamos al cine; ya es casi verano, he terminado el bachiller y quiero ir a la universidad, pero no puedo: las mujeres no estudian, se casan. Unas vacaciones en Mallorca, la piel dorada por el sol y un tinte que no queda bien porque es demasiado rubio y no sé cocinar y no sé qué hacer. Recién casada y un marido que no está nunca en casa, me paso los días bordando y los hijos que no llegan y cuando llegan sen van antes de nacer, un aborto y otro, ‘el útero es infantil, no se ha desarrollado'. Y un día y otro, demasiada ropa, en la habitación de los niños voy a hacer un despacho. Mi madre ha muerto, murió ayer. Y, como Juana la Loca, mi madre ha muerto, mi marido me engaña, mi madre ha muerto, mi marido... tengo ganas de gritar, pero no grito, me tomo un ansiolítico. Él tiene una hija, mi marido es padre, pero yo no soy madre, a mí nadie me llorara cuando me entierren, nadie pondrá en la lápida: ‘Tus hijos no te olvidan' Y llega el divorcio, el primero del barrio. Y otras mujeres me miran con lástima, como si tuviera una enfermedad incurable, y redoblo los ansiolíticos y cuando no me hacen efecto me paso a los anti-depresivos, me tomo uno y me duermo, pero ya no, ahora necesito más de uno. Y pienso en adoptar un niño, pero no me atrevo porque estoy sola y pienso que lo haré más adelante, cuando me encuentre mejor y ese momento no llega. Y de pronto, me miro al espejo y no sé cómo ha ocurrido, la piel se me ha caído, tengo los ojos cansados y el pelo sin brillo, ¿pero cómo ha pasado esto? ¿Dónde está mi juventud?

Me siento igual que cuando llevaba coletas, era tan guapa, tan guapa y por dentro no he cambiado, pero el espejo no miente, no cabe duda, 18.000 amaneceres y sé, por primera vez sé más allá de toda duda, que se me ha escapado la vida mientras la esperaba, se me ha evaporado entre los dedos como si fuera agua y hay tantas cosas que quería hacer y nunca he hecho, y ya no hay tiempo, ya no hay tiempo y descubro una verdad esencial que solo descubrimos cuando ya no queda tiempo para disfrutarla: La felicidad se encuentra escondida en la sala de espera de la felicidad.

 

Tags: vida

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13 Mayo 2009

Uno de esos días

 

Hoy es uno de esos días. Un día para no hacer nada, quedarse quieta y no sentir, no tocar, no mirar. Permanecer en silencio y desaparecer como la luz en el ocaso. Ese es el mejor momento de días como hoy, en el crepúsculo todo se desdibuja y pierde su contorno como si una suave bruma se hubiera apoderado del mundo, y todos los seres parecen perder su terca condición de seres y las montañas, que ahora veo desde el balcón, parecen menos montañas y más sombras sin consistencia, y la habitación va adquiriendo una tonalidad gris que lo funde todo con la ecuanimidad propia de la oscuridad y de la muerte. En ese momento, Yacko, normalmente tan activo y dependiente, se acuesta a mis pies a esperar que la noche lo cubra todo, cansando talvez de un día de soledad en el que solo me ha visto para que lo lleve por medio mundo atado a una correa o eso le parecerá a él después de nuestros maratonianos paseos con sus patitas tan pequeñas.

Yacko es un bebé de algodón, que en días como hoy me mira sin entender, pero se sienta a mi lado y me lame las manos para consolarme o se deja acariciar con la misma actitud de quien concede un favor que vale una vida y me mira con sus ojos de sabio antiguo, como si él supiera algo que nadie más sabe, como si llevara dentro la sabiduría de toda la historia del universo.

Todo el que haya mirado de verdad a los ojos de cualquier animal sabe que llevo razón porque en el fondo de su mirada hay algo indescifrable y pretérito, algo que no es instinto, aunque en ocasiones parezca rozar la crueldad o revestirse de una tristeza infinita, algo que es en realidad una sapiencia atávica y esencial, un conocimiento que ha existido siempre, aunque nos esté vedado y no tengamos palabras para nombrarlo, algo que persiste en el espíritu de mi perro igual que la sangre continúa latiendo porfiada bajo nuestra piel y todos los seres se mantienen tercos en su condición de seres, un secreto inescrutable para nosotros, contumaces humanos, que no entendemos nada, que confundimos el instinto con la crueldad, la naturaleza con lo esotérico, el amor con la dependencia. Un secreto que de ser desentrañado talvez desvelaría un misterio insondable que le diera al fin sentido a nuestra vida. Hoy es uno de esos días, pero mañana mejor, seguro.

Gustav Klimt, 'El árbol de la vida'

 Vincent Van Gogh, 'Noche estrellada'

Tags: melancolia, arte

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13 Mayo 2009

Ese chico triste y solitario

 

Ha muerto Antonio Vega, voz principal de Nacha Pop y uno de los íconos de la música de los años '80, del que me confieso fan incondicional, a pesar de que no pude conocerlo en su momento de mayor auge (ellos desaparecieron en el '88 y yo nací en el '82). Hasta mí han llegado las reminiscencias de su música y sobretodo de sus letras, reeditadas por muchos grupos actuales y, gracias a mis primos mayores, también en su esencia original.

Antonio Vega era un gran artista, más allá de un simple cantante de pop, que libró toda su vida y en lo más profundo de su alma una batalla que Miguel Ríos ha definido, no sin acierto, como una especie de lucha entre su ‘talento desmesurado' y ‘en cierta forma, el demonio tan grande que llevaba dentro'

La historia de Antonio no es fácil ni simplista. Habló siempre sin tapujos de sus adicciones, la muerte de su adorada Margarita que dio lugar al disco ‘3000 noches con Marga', sus contradicciones y sus sueños. Aseguraba que de no haber sido cantante, talvez hubiera sido astrofísico. Adoraba la contemplación del espacio y ha muerto con la íntima frustración de no haber conocido que se siente con la ingravidez. Desde que comprendió a Einstein, aseguraba, había empezado a imaginar que se sentiría montando, como a caballo, en un haz de luz. En la misma entrevista, hace un año, habló también de la posibilidad de tener hijos que había empezado a plantearse ahora que había dejado la vida de poeta errante y superado la eterna persecución del dragón imaginario. Viendo su aspecto, cada vez más deteriorado, nadie lo creía y cada vez que hacía una aparición en público se hablaba de su muerte inminente, que ha llegado ahora, a causa de un cáncer de pulmón. Las reacciones despertadas por esta tragedia nos hablan de que además de un buen artista, era alguien con una gran calidad humana, que también fue reconocida durante su vida: En 1993 le llegó un homenaje en forma de disco llamado ‘Ese chico triste y solitario', definición con la que no se sintió nada identificado y que, de hecho, no le hizo mucha gracia, porque sus ojos oscuros no solo miraban a los demonios interiores, que también, sino que sobretodo se volvían fascinados hacia las estrellas.

Ahora cabalga por fin en un haz de luz y nos ha dejado un puñado de buenas canciones y muchos recuerdos que, para mí, van indisolublemente unidos a su música. Descanse en Paz.

 

Tags: antonio vega

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27 Abril 2009

Sobre guerra y lo que me pasa en la cabeza

A raíz de una controversia sobre política mantenida en otro blog nos hemos ido, he de decir que por mi culpa, a debatir sobre la guerra o, más concretamente, sobre la Guerra Civil española. El hecho de que hablando de política termine discutiendo sobre la guerra no es algo raro en mí, lo extraño sería que consiguiera mantener coherentemente una línea argumental recta. Al parecer mi mente no funciona como la del resto y eso provoca que cuando busco una idea a ésta se le asocien muchas otras, quejándose de la poca atención que les presto y lanzándose en tropel a disfrutar de su recién alcanzada libertad fuera al fin de mi subconsciente, donde seguramente habrán estado hasta el momento de asaltarme. Este abigarrado tropel de pensamientos me fastidia a veces y otras me hace, como ahora, sorprenderme de la capacidad de la memoria para retener datos o hechos completamente inútiles y en mi caso además que no recordaba conocer o siquiera haber leído. Al hilo de lo que cuento y a raíz de la discusión- conversación mantenida como digo, me ha venido a la mente una frase que estoy casi segura es de Jean Le Rond D’Alembert (si me equivoco corregidme) y que no estoy segura de dónde he sacado:

La guerra es el arte de destruir a los hombres, la política es el arte de engañarlos

Os invito, si os apetece, a que reflexionéis sobre dicha máxima y me digáis, si lo tenéis a bien, lo que os pase por la mente.

 

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24 Abril 2009

He vuelto

 Estoy de vuelta (es una amenaza) Y he vuelto para quedarme, aunque no sé con cuánta frecuencia podré intervenir en las interesantes conversaciones que se desarrollan. Quiero empezar disculpándome con todos aquellos amigos que amablemente se han preocupado por mí y a los que he tenido la inexcusable descortesía de no contestar en ocasiones, ha sido por motivos ajenos a mi voluntad y lo siento de corazón. Espero me permitáis seguir participando en vuestros blogs. Un abrazo a todos y gracias por no olvidarme, yo tampoco os he olvidado.

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Sobre mí

No hay mucho para contar sobre mí, soy una persona normal con mis desequilibrios y mis traumas, pero también con mis momentos de sensatez y hasta de felicidad. Amo el cine y la lectura, con una buena novela entre mis manos me olvido del mundo. Y Odio el invierno y el frío, me gusta el sol, los días claros y luminosos, el mar y el calor.
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